Vivimos en un mundo irreal y lleno de falsedad que en todo momentos nos predispone a dar respuestas ambiguas, mentiras y decir cosas totalmente opuestas a lo que queremos decir y a lo que realmente nos pasa por nuestras cabezas. Todo esto sucede porque tenemos miedo a no ser aceptados por los demás y a no formar parte de sus grupos. Es más importante lo que piense una persona de mi que lo que realmente quiero decir porque va a dejar al desnudo lo que yo siento y lo que yo soy.
Entonces nos preocupa demasiado lo que van a pensar de mi, si conocen mi verdadero yo, mi forma tan diferente de pensar, por lo tanto esto conlleva a expresiones de rechazo porque mi forma de ser no es de acuerdo a sus lineamientos de vida y hasta pueden pensar que no estoy bien de la cabeza o que he perdido unos tornillos, solo por el simple hecho de decir quién soy.
Nada como ser una persona auténtica y original, alguien que se muestra tal como es, porque esto denota seguridad, confianza y demuestra la calidad de persona que eres. Todo el mundo confía en quienes ostentan una bandera de honestidad y sinceridad especialmente cuando se acompaña de empatía porque no siempre los demás comprenden nuestro actuar y se ponen en nuestros zapatos.
Todo es cuestión de tu perspectiva real, de cómo eres tú y cómo consideras que puedes expresar tus opiniones deste un punto de vista sin falsedades, sin herir susceptibilidades, sin moldear lo que es la verdad. Me parece que muchas veces sentimos temor a no caer bien si nos mostramos tal y cual somos, eso es correcto y no debe tomarse como un punto de referencia, porque no todo el tiempo somos “moneditas de oro” para caerle bien a los demás, a la larga quienes son de verdad van a darse cuenta de nuestra autenticidad y serán parte de nuestro círculo de confianza.
La sociedad nos ha establecido límites y condicionamientos que no siempre son correctos y opuestos a ser auténticos, muchas veces van amarrados a estructuras de clases económicas determinando nuestras oportunidades, estilos de vida, valores e incluso comportamientos, por lo tanto nos corresponde romper estos esquemas previamente establecidos, mostrando a los demás quienes somos de verdad desde nuestra alma y corazón y no dejando que influyan en la propia percepción de uno mismo y nuestro lugar en el mundo.
Jean TD




