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martes, 27 de septiembre de 2011

HACIA DONDE VAMOS...


Todos los días nos levantamos y seguimos nuestra rutina diaria, hacemos muchas cosas y nos dejamos envolver poco a poco de eso que llamamos cotidianidad. Realmente tenemos que pensar de que en cualquier momento esa rutina puede romperse, puede cambiar, pero que sucede si nosotros mismos lo hacemos, si hacemos un alto y nos preguntamos "Hacia donde vamos..."

Diria mi abuela, como dicen en el interior "vamos pa' viejos pues..." que pregunta, niña, pero aparte de eso, que hemos logrado, que hemos hecho de nuestras vida, ya me estoy poniendo profunda, pero así es, no se puede andar en la vida como errante, moviendose de un lado para otro, haciendo esto y haciendo aquello, y luego al final de los días, hacer una lista de todo lo que quise hacer y nunca pude realizar.

Recuerdan la famosa película de Morgan Freeman y Jack Nicholson, que en inglés se llama "The Bucket List", pues la verdad que cuando me viene a la mente, pienso en tantas cosas que quise hacer y quiero hacer, aunque aún no las he hecho pero no pierdo las esperanzas, hacia allá voy, algún día, algún momento.... ven lo que les digo? Eso me suena como lejos, como casi imposible, o como nunca, pero así pensamos la mayoría, en algún momento de nuestras vidas, y la vida se pasa y realmente no lo hicimos... me siguen?

A los seres humanos nos causan temor y miedo los cambios, y no nos gusta salir de esa zona que todos conocemos y que se llama zona de confort, para que voy a cruzar allá si luego me mojo, para que me muevo de aquí si estoy cómoda en este sillón, aunque se que si me muevo al otro lado conoceré otras personas o me tocarán mejores cosas, si entro a la iglesia y ya empezó la misa, mejor me quedo al final, me da pena que me vea el padre, aunque no escuche bien la homilía pero prefiero no realizar ningún movimiento que según mi pensamiento perturbe a los demás y en especial al padre.

Que tonterías, todo esto que comento, es realmente nuestro temor de avanzar, de ir adelante, sin miedo a los riesgos, solo saber que podemos y que tenemos que hacer las cosas. Salir de la zona de confort, es agarrar por los cuernos al cambio, venga como venga y caiga como caiga, despúes los resultados nos dirán si aprovechamos al máximo todo eso que vino de repente o que estamos observando desde hace tiempo pero no nos atrevemos a dar el paso correspondiente.

Por supuesto me viene a la mente también, el famoso cuento que habla muy específicamente del cambio "Quién se ha llevado mi queso", su autor Spencer Johnson MD y el cual trata la historia de dos ratones muy astutos y dos personajes muy pequeñitos, quienes para sobrevivir deben llegar a un deposito que contenga suficiente queso para abastecerlos. Encuentran un lugar así pero abusan de este y por supuesto que se les acaba. Aqui llega el momento esperado, los ratones se movilizan buscando otro depósito de queso, y al final lo encuentran, en cambio los dos personajes se debaten entre permanecer en su zona de confort o decidirse a buscar un lugar para no morir de hambre.

Como dije al principio, los cambios generan desconfianza, temor, sentimientos encontrados y en su mayoría, aunque no lo aceptemos, también generan miedo, está en cada uno de nosotros disipar las dudas, encontrar respuestas, buscar información y sentirnos lo suficientemente capaces de dar el salto en el momento apropiado, no viendo de reojo, sino de frente y a conciencia, hacia donde vamos, con el corazón bien puesto y el alma en cada cambio... la verdad que vale la pena!

JeanTdeP

lunes, 17 de agosto de 2009

HAZ UN ALTO, SIENTE Y DEJALO IR...


Cuando decidí escribir este artículo todavía estaba impactada por las palabras que coloqué como título, tomadas de una lectura que hice y que se refieren a aquellos momentos en la vida en los cuales tenemos tanto sufrimiento y dolor, que pensamos no seremos capaces de resistir ni de salir adelante. Realmente estoy completamente segura de la capacidad increíble que tenemos los seres humanos para adaptarnos a los momentos difíciles, para aceptar los grandes cambios y para enfrentarnos a la adversidad en su máxima expresión. Pero así mismo, estoy consciente de lo duro que es hacerlo cuando traemos muchas creencias, tradiciones y tabues al respecto de esto.


Muchas veces nuestros sufrimientos, dolores, angustias, temores y tristezas, realmente se encuentran en nuestros pensamientos y en la forma en como interpretamos las señales que recibimos por tal o cual situación en la cual nos vemos involucrados, dependiendo de como recibamos esas señales, nuestra mente transmite a través de las emociones lo que estamos sintiendo, así es como nos damos cuenta de que nuestros sentimientos dicen lo que hay en nuestro interior... Pero muchas veces nuestros pensamientos nos juegan una mala jugada, un truco que nos confunde o no nos deja ver realmente lo que está sucediendo en nuestro interior porque nos dejamos llevar por ese pensamiento, que nos hace daño y que en vez de ayudarnos a salir adelante, nos hunde en la desesperanza y el desaliento y nuevamente caemos en esa angustia sin saber por qué estamos así.


En su libro, Tus Zonas Erróneas, Wayne W. Dyer, nos explica de una forma sencilla, que nosotros podemos mandar en los pensamientos, tomando la decisión correcta de lo que queremos sentir o como dirigir nuestros sentimientos para que no nos afecten en nuestra vida diaria de forma negativa... Suena algo así como si fueramos sistemas informáticos en los cuales recibimos instrucciones y el resultado dependerá en la forma en que se manejen y se capten los datos. Esta forma de llevar la vida no es nada fácil ya que rompe todos los paradigmas y esquemas regulares de los seres humanos, pero a mi me parece que vale la pena, si con esto logramos salir airosos de todas esas situaciones que nos afectan sobremanera.


La más importante aseveración que hace el autor del libro que les menciono antes es esta: "Los sentimientos no son simples emociones que te suceden. Los sentimientos son reacciones que eliges tener. Si eres dueño de tus propias emociones, si las controlas, no tendrás que escoger reacciones de autoderrota. Cuando aprendas que puedes sentir lo que prefieres o eliges sentir, empezarás a encaminarte por la verdadera senda de la "inteligencia" . Esto para mí, es algo completamente innovador y radical en el sentido de la palabra, son demasiadas cosas, fuerzas, situaciones y rutinas que convergen para sacarte pronto de este plan que te propones. Todo en nuestra sociedad conspira contra tu responsabilidad individual, por lo que te toca confiar en tu capacidad de sentir emocionalmente lo que quieres o prefieres sentir en un momento dado.


Lo más importante de todo esta forma de ser innovadora, es que te permite vivir el presente como debe ser, tratando de no cargar para nada con las angustia de lo que te ha sucedido en el pasado y menos con lo que está por venir. Así existen muchas personas que no se encuentran conformes con su vida cada día y buscan en el pasado algo que las motivó o que les movió el piso, como no encuentren algo, entonces empiezan a preocuparse y angustiarse de lo que puede suceder o de lo que vendrá. Primero hay que hacer un alto urgente a esta forma de pensar, no es fácil cambiarla, ya que estamos acostumbrados por lo que nos va a costar mucho deshacernos de esos pensamientos que nos capturan y nos encierran dentro de nosotros mismos. Dice Dyer que "Es fácil ser feliz, pero aprender a no ser desgraciado puede resultar difícil."


Toda la vida te han enseñado que uno nunca puede controlar las emociones ni los sentimientos, así que partiendo de esa premisa, las cosas se ponen difíciles, todo lo que sientes, ira, miedo, odio, amor, tristeza, son cosas que le pasan a uno y que ya llegan por si solas dependiendo de lo que el destino te depare, solo nos toca aceptarlas porque es así y punto. Lo que significa que uno como individuo no controla estas cosas: simplemente las acepta. A lo que me refiero es que si te sucede algo que te causa verguenza, pues ni modo, te pones rojo, te da verguenza, te quieres esconder, lo que piensas de inmediato es "tragame tierra" y te quedas esperando que esa situación cambie por si sola a algo bueno y diferente que te haga sentir bien. Pues no es así y tenemos que cambiar toda esa forma de sentir y aceptar esos sentimientos porque son así.


Siempre estamos echandole la culpa a las circunstancias, de lo que somos en cada momento. Realmente a las personas que les va bien en la vida, es porque ellas mismas han ido en busca de esas circunstancias que quieren, que le permiten desarrollarse y ser mejores cada día. Si ellas no encuentran esas circunstancias favorables a lo que desean, entonces las hacen a su manera, esto significa que tenemos que ser perseverantes, que no podemos desfallecer en el primer intento en el cual fracasamos y que tenemos que aprovechar las oportunidades que nos ofrece la vida para salir adelante. Cada circunstancia de nuestra vida nos afecta dependiendo de como queremos que nos afecte. Por ejemplo, si sucede un evento que consideramos triste como la muerte de un ser querido, es una situación que en primer lugar, no podemos remediar. Entonces nos toca hacer un alto, sentir y luego dejarlo ir, piensa que si escoges sentirte triste y deprimido, esa es tu elección y así te vas a sentir, o en cambio puedes decidir sentirte tranquila y recordar los momentos buenos que pasaste con esa persona, de inmediato sentirás que tienes paz.


Todo depende de nosotros. La vida es tan corta que merece que la vivamos lo mejor que podamos, y no estar desperdiciendo nuestro tiempo en este tipo de cosas que nos afecta sobremanera. Te pongo algunos ejemplos de los que he podido disfrutar en algunas ocasiones, cambiando mi forma de pensar y por consiguiente mi forma de sentir. Cuando estoy con calor, porque de pronto el clima en el cual me encuentro cambia, pienso que si me quito el abrigo voy a tener que cargarlo y esto me incomoda, entonces me lo dejo puesto y pienso que no hace calor, me desconecto de esa sensación de calor, pienso en otras cosas y al rato me doy cuenta de que se me olvidó de que sentía calor, así que cuando de pronto vuelve a cambiar el clima y hace frío, tengo mi abrigo puesto y no ha pasado nada. Otro ejemplo, es cuando en algunas ocasiones, se encuentra uno con gente desagradable en la calle, esas personas que andan súper amargadas, por lo que en vez de ponerme a la misma altura de ellas, y amargarme también, escojo no hacerles caso, me desengancho de esa actitud y de ese comportamiento, ya que de hacerle caso a quien le salen más arrugas es a mi, a quien se le cocina el hígado es a mi y a quien se le afecta la presión, por supuesto que es a mí.


Mi mayor recomendación es que tratemos todos de vivir y disfrutar del presente, desconéctate del pasado que hace tiempo que se fue y en cuanto al futuro, pues ya tendrá su momento en que llegará y se hará cargo de ti, pero como tiempo presente... que enredo, no? No vale la pena estar todo el tiempo utilizando estos verbos: si hubiera, si deseara, si recordara, si esperara, si lamentara y si me arrepintiera... Tenemos que valorar los momentos presentes, lo que nos sucede en estos momentos, disfrutarlos, no pasarnos la vida esperando un momento que consideramos valioso y cuando llega lo volvemos un completo desastre o no es lo que esperabamos por tener demasiadas expectativas de fábulas... Tenemos que poner alma y corazón en cada momento de nuestra vida, para que al final podamos decir que nuestra vida...Valió la pena!

JeanTdeP