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miércoles, 29 de abril de 2009

YA NO EXISTEN DETALLES...


No sé si alguno de ustedes han escuchado una canción, a mí me "súper encanta", de Jowell y Randy, que dice: "Yo pensé que con una rosa te enamoraría, también creí que con una postal, YA NO EXISTEN DETALLES.... semejantes que puedan conquistarte"... En la misma canción dice luego: "Ya no hay nada que te impresione, que te conquiste algo tan triste que me lleva a la frustación..." Pero la parte que más me llama la atención es la que dice: "Que tu lo que quieres es acción, que no te saque a pasear ni nada... a ti lo que te gusta es el maltrato, etc...."


Y realmente es muy triste ver que esto que cantan aquí a un ritmo tan pegajoso y que gusta mucho, pues es realmente la verdad, en estos tiempos a muchas mujeres les parece fuera de lugar que un hombre les envie flores, que les escriba una postal, que le haga un poema, que le escriba un pensamiento en una postal, uffff.... les parece tan cursi!!! Así he escuchado un montón de opiniones al respecto y me he quedado en shock, por eso fue que me animé a escribir sobre este tema del galanteo, del flirteo, de la conquista y de los tiempos pasados que no volverán...


Me he quedado perpleja de escuchar la canción que dice que lo que queremos las mujeres es acción, es maltrato, pues NO!!! Me rehuso por completo aceptar ese argumento, ya que eso no es así ni lo acepta mi forma de pensar, para nada, soy de las mujeres sensibles, femeninas, que creen en el romanticismo, en el galanteo y en un trato sutil, lleno de delicadeza con cierta autoridad, y cuando digo autoridad me refiero al don de mando sin rayar en el machismo y en que "aquí se hace lo que yo digo o lo que yo ordeno". De igual forma tampoco es cuestión de que como soy mujer, el hombre tiene que hacer lo que yo digo porque con el cuento del sexo débil muchas veces existen mujeres que manipulan a los hombres y lo tienen haciendo lo que se les da regalada gana, detrás de ellas como unos tontos y comiendo de la mano de estas. No mis queridas coterraneas, así no es la cuestión, esa actitud es propia de los famosos feminismos de la era actual que lo que hace es tergiversar el verdadero significado de una relación entre el hombre y la mujer que implica respeto, comunicación, confianza y cariño.


Creo que aún pertenezco al pasado, a las viejas costumbres y tradiciones, en las que los hombres nos hacían sentirnos reinas, princesas, verdaderas damas en toda la extensión de la palabra, en una época en la cual existian los caballeros y todo era con mucha discreción, en donde habia que pedir permiso hasta para hablar con una dama. Si una tenía que cruzar un charco en la calle, no faltaba el atrevido mozo que pusiera su capa, chaqueta o su saco encima del charco para que uno no tuviera que mojarse el zapato y menos los pies... Claro que en esos tiempos las calles empedradas y hermosas de la época, solamente estaban ligeramente dañadas y habian pequeños huecos por causa de los caballos y carretas que corrían en aquel entonces. Si uno tuviera que cruzar esos mismos charcos con los huecos que hay hoy en día en las avenidas, pobrecito del mozo que iba perder su chaqueta en el fondo y pobrecita de la damisela que intentara pisar ese hoyo profundo, solamente escuchariamos su alarido y su caída estrepitosa...


Qué lindo era recibir un poema inspirado en nuestro rostro, en nuestras manos, en nuestro cuerpo sin ser vulgares ni atrevidos. Qué hermoso escuchar piropos y galanteos que nos hacían ruborizar, aunque en el fondo sabiamos que muchas veces eran verdad pero por la discreción de la época no podiamos responder abiertamente y decir como lo hacemos hoy en día. Cuando un hombre y una mujer están en pleno galanteo, lo primero que hacen tanto el uno como el otro es ocuparse de su arreglo personal, lo cual hace que ambos se fijen en lo hermosos que están y la felicidad que sienten al estar al lado del otro. Asimismo, el hombre y la mujer que se sienten atraídos utilizan gestos que dicen a los demás que aquí "hay gato encerrado".... gestos tales como: las mujeres juguetean con el cabello o se acomodan repetidas veces la ropa; el hombre se pasa la mano por el cabello, se endereza las medias o se toca la corbata, todos estos gestos son inconscientes y se hacen de forma automática.


Pienso que es el momento de que dejemos de lado esos pensamientos sexistas, no tengo nada contra las feministas, soy de pensar de que en este mundo "cada loco con su tema", ya me inspiraré en algún momento sobre este tema. En este caso, les hago un llamado a las mujeres, no tengamos miedo de seguir mostrando nuestras emociones y sentimientos, que no nos importe decirles que somos seres de carne y hueso, que somos vulnerables y no tengamos miedo de mostrales a los hombres cuan románticas podemos ser. Olvidemos todos esos pensamientos negativos de que ellos no nos van a querer, de que ninguno nos va a buscar porque soy muy llorona, las lágrimas son hermosas, reflejan nuestra enorme capacidad de amar y de sentir. Olvidemos los prejuicios de que pertenecemos a la época pasada, de que somos "old fashioned", muy por el contrario, somos seres diferentes y Dios nos hizo así porque Dios hizo a la mujer diferente al hombre, no solo físicamente, sino también emocionalmente. Y lo hizo así con toda intención; para que la mujer fuera complemento perfecto del varón. Una definición sencilla de esto es que la mujer es todo lo que el hombre no es. Lo que le falta al hombre, le sobra a la mujer, y lo opuesto también es cierto. Lo que le falta a la mujer, le sobra al hombre.


Al menos, a mi me encanta ser así y no me importa que mi esposo me vea llorando ante cualquier película tanto en el cine como en la pantalla chica, se me aguan los ojos cuando escucho una canción hermosa de Dios en la misa de los domingos, me enternece ver un niño pequeño hacer una "monería" o una travesura, me encanta que me sorprendan con regalos, con detalles, cosas espontáneas, todo esto me hace sentir que dentro de mí estoy viva, eso es todo. Doy gracias a Dios por permitirme tener a mi alrededor hombres que aprecian esa forma de ser (esposo, hijo, cuñados, primos, amigos de años y algunos conocidos) que les encanta ser cariñosos, detallistas, románticos y a nosotros sus mujeres, que disfrutamos con expresar nuestras emociones, sin miedo al que dirán. Todo es cuestión de proponerselo, de animarse a soltar todo aquello que sentimos nos ata a pensamientos negativos, a barreras y muros que obstaculizan nuestro verdadera forma de ser y no nos dejan ser libres.


Ahora es el momento de mostrarle al mundo que somos diferentes, que somos sensibles, que nos encantan los detalles y que somos felices con los piropos y galanteos, que tenemos sentimientos, que tenemos alma y corazón, que nuestra capacidad de amar es inmensa, como grande puede ser el mar y el cielo juntos... No lo olviden!!!
JeanTdeP

viernes, 17 de abril de 2009

QUE PENA...!!!


Según el diccionario de la Real Academia Española, el término pena (viene del latín "poena") tiene muchos significados, algunos de los cuales me permito exponerles aquí:
  1. Castigo impuesto conforme a la ley por los jueces o tribunales a los responsables de un delito o falta.

  2. Cuidado, aflicción o sentimiento interior grande.

  3. Dolor, tormento o sentimiento corporal.

  4. Dificultad, trabajo.

  5. Cinta adornada con una joya en cada punta, que usaban las mujeres anudándola al cuello y dejando los cabos pendientes sobre el pecho.

  6. Velo de luto riguroso que, sujeto del sombrero, llevaban las mujeres, flotante sobre la espalda.

  7. Caribe, Am. Cen. y Méx. verguenza.

  8. C. Rica, Guat., Hond. y Nic. pudor.

  9. C. Rica. encogimiento.

Desde hace dos años vengo escuchando esta frase, día tras día, en cualquier momento en el que estoy haciendo cualquier cosa especialmente en la calle y en los lugares públicos, bien sean empresas o negocios que frecuente, tales como cafeterías, restaurantes, bancos, cines, en fin cualquier lugar público en el cual me encuentre. La primera impresión que tiene uno cuando la escucha, es como si fueran unas disculpas por haber infringido alguna regla de cortesia, por tropezar a alguien, por cometer una imprudencia o por haber realizado algún acto contrario a lo decente.



Para mi este término tiene una connotación sensible, que va aunada a las emociones de cada persona, me refiero a la pena que puedo sentir porque estoy triste por muchos motivos tales como pérdida de alguien o de algo, decepción, luto, etc. Así mismo, la pena que puedo sentir porque he sido exhibida, expuesta de forma indebida o en una situación incómoda para mi, especialmente si ha sucedido frente a un público que no era el adecuado en ese momento. Mi opinión actual al respecto de esta frase y su uso en la sociedad en la cual me encuentro, es que muchas veces está basado en la hipocresía, en la falsa actuación de las personas frente a las otras, en la falta de cortesía y en la pérdida de valores como el respeto o la consideración que tengamos con los demas. Ahora les cuento por qué tengo esta opinión. No es fácil lidiar con las personas faltas de cultura y las personas poco importa, especialmente cuando uno trata de estar en armonía y paz con los demás seres humanos que nos rodean.



Hace unos días estaba en el supermercado, había comprado un par de artículos que no llegaban a diez, por consiguiente me tocaba hacer fila en la caja de 10 artículos, pero cuando llegué a una de estas cajas me di cuenta que la misma estaba demasiado llena y tenía cierto apuro para realizar otras diligencias, por lo que decidí tomar una de las otras cajas normales, percatandome de que habian unos carritos súper llenos de comida delante de mi. Aún así me di cuenta de que esta caja uno avanzaba más rápido. De pronto me di cuenta de que uno de los señores que estaba en la misma fila que yo, se salió y fue directamente a la cajera de la fila de 10 artículos, pasando por encima de las 10 personas que habían en ese momento en dicha fila. Cuál no sería mi sorpresa al ver esto, la cara tan tranquila de este señor quien iba con su esposa empujando un carrito lleno de comida (por supuesto que más de 10 artículos) y con toda la frescura del mundo dijo: Qué pena....!!!! Por supuesto que todos los que estaban en esa fila soltaron toda clase de improperios e insultos al hombre, quien muy tranquilo siguió en la caja descargando su montón de artículos, entonces escuché que alguien dijo: La cultura no pelea con nadie... qué interesante, no?



Otra anécdota que me sucedió fue debido a la falta de costumbre de ser puntuales aún cuando sea para entretenernos nosotros mismos y disfrutar de una buena función en el cine, costumbre sumamente arraigada aquí. En los cines existen dos filas, una para las reservaciones que previamente se han hecho en internet o por teléfono y otra fila que es la normal donde cualquiera solicita la entrada al cine, teniendo que revisar la pantalla y escoger el puesto que desea. A mí se me hace más fácil hacer esta reserva en casa y evitar la fila más larga, por lo tanto, al llegar al cine, fui directamente a la fila de reservas. En el momento en que iba llegando al primer lugar de la fila ya que no habia nadie, sale un hombre, ya maduro, quien se movilizó de la otra fila por delante de las dos filas y llegó antes que yo al primer lugar de la fila de reservas, así que como yo apenas iba llegando quedé detrás de él y le pregunté: Esta es la fila de reservas? Se me quedó mirando como pasmado y me dijo: Este... eh...si esta es.... Cuando el sujeto llegó adelante, cuál no sería mi sorpresa al ver que el sujero estaba apenas escogiendo la película, revisando la pantalla y decidiendo cuales puestos (3 en total) iba a tomar con su familia. Cómo yo ni corta ni perezosa, dije: Señor disculpe pero esta no es la fila regular... el se volteó y me dijo: Qué pena...!!! Así que solamente me quedó recordar la famosa frase: La cultura no pelea con nadie...



En algunas ocasiones en las cuales me ha tocado montar en el Transmilenio, si por alguna desgracia se encuentra uno cerquita de la puerta de entrada, pues prepárese para lo que le vendrá. Usualmente todo el mundo se aglomera en la entrada y no hay poder humano que mueva a toda esa gente por diferentes áreas, así que cuando la puerta se abre y entran como una tromba, solamente sientes el tremendo empujón que te dan, especialmente cuando saben que la puerta ya va a cerrarse de un golpe y nuevamente escuchas: Qué pena...!!! Mientras tanto tu cerebro comienza su sistema de verificación de todas las partes del cuerpo para descubrir donde está el punto de dolor causado por el magullón que acabas de recibir... Y ni te quieras imaginar cuando se suben esas chicas con botas y zapatos de tacón tipo stiletto, de pronto sientes que te lo insertan en el empeine de uno de tus pies, o sea un tremendo pisotón y por supuesto no faltará el famoso: Qué pena...!!! y uno con el dolor en su máxima expresión, que te permite ver al diablo en persona. Allí mismo, me he dado cuenta de que los asientos azules son una causal de pelea, me refiero a aquellos que utilizan las personas mayores, las embarazadas, los discapacitados o los niños. Muchísimas veces he escuchado a una joven algo obesa y que al mismo tiempo se le nota que está embarazada, sentarse en las sillas azules y luego escucho a alguien escondida en el montón de gente que va parada la frase: Qué pena...!!! pero esta gorda tiene que ir a bajar la panza y no hacerse la embarazada...Qué les parece?? Por supuesto que estas situaciones me recuerdan al famoso "quitate tu para ponerme yo" de Marc Anthony.



Otro caso que me sucede repetitivamente, es el de los taxis que utilizo diariamente, especialmente cuando voy a pagar y no tienen el cambio correcto, el cual siempre está relacionado con las monedas de 100, 200 y 500 pesos. Al llegar a mi destino, es preferible que lleve yo el cambio correcto porque si no empieza esta situación incómoda para mí, pues representa una pelea que no deseo tener, y claro, al final escucharé: Qué pena...!!! pero no tengo los 100, 200 o 500 pesos. Y entonces tengo yo que hacer de Rico Mc Pato y regalar mi cambio porque: Así es la vida... que le vamos a hacer y porque siendo extranjera, viviendo en el norte, es de suponer que no me hace falta ese cambio... verdad???



El último y no menos importante, fue el que nos tocó visualizar a un gran amigo y a mi, en primera fila en el estacionamiento del Centro Comercial Unicentro. Había un espacio a la mano izquierda y en el medio del espacio se encontraba una señora que le hacía señas a otra señora quien estaba con su auto en el lado derecho de la calle, tratando de maniobrar para meterse al espacio libre. Realmente para mi gusto, pienso que esta señora se habia abierto mucho del lado derecho. Delante de nosotros iba una señora "muy pilas" que frescamente avanzó y fue metiendo su auto en el espacio que ya estaba siendo reservado, pasando por encima de la señora que estaba maniobrando a la derecha. Como ustedes comprenderán, todo esto sucedió en un santiamén y para sorpresa de la señora "demasiado fresca" que queria meter su auto de todas maneras, haciendo uso de la fuerza y tirandole el auto a la pobre señora que estaba en el medio del espacio, tengo que reconocer que la señora que estaba parada en el medio del estacionamiento defendió "a capa y espada" su espacio, por lo que la "fresca" tuvo que volver a echar el auto para atrás e irse a otro lado a rumiar su amargura. Por supuesto que mientras estabamos en primera plana observando todo, escuchamos a la señora "demasiado viva" decir muchas veces: Qué pena....!!!



En fin, creo que podría pasarme horas y horas relatando las incontables anécdotas que he vivido en todo este tiempo relacionadas con esta frase: Qué pena...!!! Por lo que me permito hacerles un llamado a las buenas costumbres, a la empatía y a la armonía, a todos los que viven en esta sociedad sobre la connotación que se le está dando a esta frase. Si realmente las personas expresan un sentir y una emoción sincera al decir esta frase, si realmente sienten pena, verguenza, dolor, aflicción por haber tropezado, empujado, agredido, insultado o irrespetado a algún ser humano, pasando por encima de él, o si muy por el contrario, en el fondo la sueltan así sin más por decir, o porque representa rechazo, rencor, odio, amargura, egoísmo, desinterés hacia las demás personas, encontrando las verdaderas razones algunas como: "Ya se me metió esta vieja o viejo por delante..." "que se aparte que no me deja pasar..." "que se quite que tengo prisa..." "todo lo mío es más importante que lo tuyo..." "soy mejor que tú..." "Estás interfiriendo con mi tiempo..."



Muchas veces los seres humanos vivimos en un corre corre todo el tiempo, y nos dejamos arrastrar por las costumbres de los demás, que en muchas ocasiones no reflejan realmente nuestra buena educación y nuestra forma de ser. Tenemos que hacer un alto y revisar a conciencia, si nuestro proceder va acorde con nuestra forma de ser, que muchas veces es solidaria, altruista y de empatía con los demás. Todos tenemos que poner de nuestra parte, no es fácil, porque muchas veces tenemos dentro de cada uno muchísimos problemas, situaciones, sinsabores que nos hacen encarar la vida cada día como si arrastraramos cadenas o como si odiaramos a la humanidad, cuando en realidad las demás personas no tienen la culpa de todo lo que estamos pasando. Cada vez que escucho la famosa frase: Qué pena... entonces dentro de mi, respondo: "De pena murió un burro en Cartagena..." y así canalizo con buen humor el resultado de escuchar y saber su verdadera connotación. Somos nosotros mismos quienes tenemos que buscar la solución a nuestros problemas, de canalizar de forma positiva todo aquello que nos afecta y de poner "al mal tiempo buena cara..." , haciendo las cosas con alma y corazón encontraremos nuevas maneras de encarar viejos problemas. Es importante el crecimiento interior de cada uno, nuestra cercacía a Dios nos ayuda a mantener esa paz espiritual, que al final se reflejará en nuestras actuaciones... No lo olvides!!!
JeanTdeP

lunes, 1 de diciembre de 2008

SOLIDARIDAD...CATÓLICA VS JUDÍA?...


Corría el año de 1941, el 03 de agosto para ser más precisos, según Else Behrend-Rosenfeld, en su libro, Yo No Estuve Sola - Vida de una judía en la Alemania Nazi-, por causa de su incapacidad para seguir laborando en una fábrica, el representante del Gauleiter (Jefe del Distrito Nazi) la envia como la Administradora del nuevo campamento judío donde albergarán a los judíos que posteriormente serán enviados a los campos de concentración. Este nuevo hogar es un convento en Berg Am Laim, que las hermanas enfermeras católicas de la Orden de San Vicente, tenían dispuesto un hogar nuevo de dos pisos para hermanas viejas y enfermas.

Al mudarse al nuevo hogar, cuenta que todas las habitaciones tenían en la puerta, blanca o verde, el nombre de un santo. Y quien le ofreció refugio en su puerta, fue Santa Teresa, esta habitación así como el ambiente de la casa y su terreno, le resultaba muy apacible y tranquilizadora. Recien se mudan al hogar los primeros residentes judíos, se dedican al orden y limpieza, olvidandose de la comida de todos los que estaban allí. De pronto a las siete y media de la mañana, les envian, de la cocina del convento, una enorme jarra con café con leche, al mediodía y a la noche les traen la comida para todos y despúes un tacho enorme con agua caliente para lavar la vajilla. Por decreto policial los residentes del Hogar tenian estrictamente prohibido relacionarse con las hermanas. A pesar de esto, las hermanas habian dispuesto un sótano para almacenamiento de papas, el uso de una pequeña área de césped para secar la ropa y hasta utilizar el teléfono.

Nos sigue contando Else: "Qué nobles espíritus hay entre estas hermanas! Está la madre superiora, inteligente y muy comprensiva hacia nuestra situación y según sus propias palabras- contenta de que hayamos venido a vivir junto a ellas nosotros y no alguna organización del Partido. La hermana encargada de la puerta, quien también atiende el teléfono, es una anciana cuyo rostro está hermoseado por una expresión de sabiduría, pureza y bondad. Podría enumerar a muchas de ellas que nos son muy queridas, pero sólo mencionaré a la eficiente y amable hermana de la cocina, quien siempre está dispuesta a socorrerme con sus experienzas, y a la hermana Hortelana, quien con sus ojos que chispean alegres en su rostro tostado surcado por mil arruguitas rezuma vitalidad y placer por su trabajo".

Entre las personas que residian en el hogar, Else cuenta acerca de un Profesor Cossman, quien tiene más de setenta años, talla mediana, muy delgado, "cara embellecida por la espiritualidad que trasunta". Durante los primeros días que casi no se notaba su presencia, pues vivía tranquilamente para sí. "Era un católico profundamente piadoso, su rostro y sus ojos emanaban bondad y sabiduría". No tenía quejas por el repentino y radical cambo que sufrió su vida; siempre encontraba una palabra buena, apaciguadora, para aquel que estaba desazonado, triste o enojado por alguna cosa".

A medida de que se recibian las ordenes de deportación de cada uno de los residentes, esas muestras de solidaridad se fueron haciendo más y más fuertes entre estas hermanas católicas y los residentes judíos. La más impresionante de todas fue aquella en la cual la autora del libro, encontró a dos hermanas del Monasterio cargadas con dos bolsas grandes, una, llena de cacao legítimo (un alimento que hacía mucho tiempo no se podía comprar ni con bonos); la otra, llena de azúcar molido. "La madre superiora les había encargado que nos las entregaran como símbolo de la simpatía que sentían hacia todos nosotros. Además, les avisaron que al día siguiente tendría lugar una misa especial para los que se iban del hogar hacia los campos de concentración. Ellas querian que supieramos que se sentían ligadas fraternalmente a nosotros, en nuestra desgracia. No era la primera vez que se mostraban dispuestas a a socorrernos y nos hacían sentir su amistosa cercanía; siempre nos demostraron que podíamos contar con su ayuda."

Otra de las hermosas anécdotas que nos cuenta Else, está la del maestro judío quién le confió: "Al principio me indignaba que justamente a nosotros, judíos, nos alojaran en un convento. Desde chico sentí recelo y una fuerte aversión a pisar una iglesia cristiana y, al principio, también aquí me costó sobreponerme, cuando tenía que hablar con la superiora o con alguna de las hermanas. Pero poco a poco esto se fue modificando. Noté la natural y sencilla devoción con que hacen su trabajo, sentí su compasión hacia nuestros sufrimientos y su disposición de ayudarnos. Su bondad y amabilidad para con nosotros primero me causaron asombro y un respeto casi involuntario, y comprendí que yo, como judío ortodoxo, vivía con ideas y prejuicios erróneos. Ahora voy a menudo a su iglesia pues sé que su Dios también es nuestro y me parece de poca importancia en que lugar recemos. Nunca antes habia sentido tan fuerte deseo de inclinarme resputuosamente antes seres humanos como lo siento por las hermanas de nuestro convento".

Por último, la autora nos deja sentir su máxima reflexión al contarle a través de cartas a su esposo en el exilio: "Me alegró esta confesión: sabía que muchos residentes habían experimentado lo mismo que él. Esto no iba conmigo, pues, como bien sabes, ya desde mucho antes recibi ayuda y amistad de católicos piadosos. Pero ahora se me hizo evidente, una vez más, cuán importante y necesario es experimentar la fraterna proximidad de personas de diferentes religiones, cuando las barreras dogmáticas caen bajo la coerción y los duros golpes del destino. Todos los achaques humanos los cura la pura humanidad: me parecía que esta hermosa y verdadera frase de Goethe iluminaba aquellos difíciles e inolvidables días."

Antes que nada, pensemos en que es la solidaridad para los seres humanos, sabemos que es un valor por excelencia, que involucra nuestros buenos sentimientos para salir adelante. La solidaridad se define como la colaboración mutua en las personas, como aquel sentimiento que mantiene a las personas unidas en todo momento, sobretodo cuando se vivencian experiencias difíciles de las que no resulta fácil salir. No es de extrañarse que escuchemos este término con mayor frecuencia cuando nos encontramos en épocas de guerra o de grandes desastres naturales y que se comporte como la base de muchos otros valores humanos o incluso, de nuestras relaciones sociales más valiosas, tal como es el caso de la amistad, pues nos permite sentirnos unidos a otras personas en una relación que involucra sentimientos necesarios para mantener el funcionamiento social normal.

Tal y como siempre se los confirmo una vez más, el poner alma y corazón en las cosas que hacemos, es lo que nos hace diferentes a los demás seres humanos... claro que este sentimiento es motivado por esa paz interior que tenemos y que es inspirada por un ser superior... Dios.
JeanTdeP